Empanada de miedos…

el

Me voy a la India. Mañana. ¿Tu qué haces mañana? Nada, me voy a la India.. ¿A dónde? A la India, sí..  

Estas últimas semanas previas al viaje, mi rutina-no rutina me ha despertado cada mañana zarandeándome con las acusaciones pertinentes:

No estás preparada

Y la maleta, ¿para cuándo?

Ni idea de a dónde vas

Una semana

Vamos, tía, haz algo ya

En serio, vacúnate o algo

Mira otra vez el billete. Por favor, no te equivoques de fecha.. (Nos ha pasado)

Seguro médico, coberturas..

3 días.

Mentalízate, no estás mentalizada.

Cuándo piensas prepararte para el viaje, si lo único que haces es quedar con gente.

Cómo piensas ir vestida. Qué ropa te vas a llevar. No, eso desde luego que no..

Un día…

Una mañana más, me despierto mirando desde la cama el mapamundi que hay clavado con chinchetas en mi pared de gotelé, e inevitablemente me quedo hipnotizada mirando ese país de color naranja en el cual, sin todavía entender muy bien cómo ni por qué, me despertaré en tan solo un día . Me despertaré a kilómetros de aquí, en una habitación que no es la mía (y ni si quiera sé si me despertaré sola, ya que no me han garantizado una habitación individual..). Me despertaré, probablemente, con el mismo trancazo que he venido arrastrando estos días, con el calor insoportable y el olor a… India. Pero sobre todo, me despertaré con esa sensación de no pertenencia, ese interrogante en mi mente y mis emociones: ¿Dónde estoy?

Estos días me he encontrado varias veces contestando a la pregunta de: “¿cómo estás, nerviosa o emocionada?”. No te voy a mentir. Estoy tan nerviosa que siento que mis nervios han ocupado todo el lugar que le correspondía a la emoción. Sí, en el fondo sé que estoy emocionada, o al menos, sé que debería estarlo. Lo estaba cuando decidí meterme de cabeza en este pifostio, supongo que la idea me emocionaba tanto que ni si quiera lo pensé detenidamente. Y de verdad, que me emociona muchísimo. Lo que pasa es que, conforme se acerca el momento, empiezan a aparecer esos típicos miedos previos a cualquier viaje… Miedos, algunos fundamentados, y otros no. La mayoría de los míos son muy estúpidos, pero si tuviera que enumerar algunos…

Miedo a morir.

Miedo a perderme.

Miedo a empanarme.

Miedo a empanarme, perderme y morirme.

Miedo a morir empanada y perdida.

Miedo a empanar mis miedos y perderlos (¿..?)

Vale, ya paro. Realmente no tengo miedo a morir. Si me conoces solo un poco te darás cuenta de que, en realidad, uno de los miedos previamente mencionados SÍ que tiene bastante fundamento, y es que tiene unas raíces bien arraigadas en un síndrome de empanamiento extremo/ anormal/ estúpido con el que llevo veinticuatro años conviviendo y que me ha llevado en innumerables ocasiones a situaciones bastante extremas/ anormales/ estúpidas. Y es que, a falta de ser una de esas personas que cada vez que viajan sienten que se van a morir por alguna extraña razón totalmente ajena y fortuita, yo cada vez que viajo siento un miedo terrible a todas esas posibles maneras en las que podría liarla bien gorda por estar en la parra. No me da miedo que el avión se estrelle, que me retengan en la aduana o que me pierdan la maleta, porque todas esas cosas escapan a mi control, no dependen de mi. Son esas pequeñas cosas que SÍ que dependen de mi y de mi atención las que me aterran y me ponen muy nerviosa. Me dan miedo cosas como dormirme y llegar tarde, mirar mal la fecha o la hora de vuelo (aunque los haya mirado doscientas veces), no estar en el lugar correcto en el momento adecuado (como lo fue en mi experiencia de “Un viaje olvidable” a Estados Unidos, hace algunos años), echarme una siesta demasiado larga haciendo una escala, perder el pasaporte…

Mira que soy viajera y que ya paso casi más tiempo en el aeropuerto que en casa (al menos este último año), pero con todo, no puedo evitar encontrarme la noche antes de cada viaje con los nervios de punta por todas esas chorradas. Bueno, el caso es que mañana salgo a las 10:00 a.m. de Madrid y llego después de más o menos 6 horas a Doha (Catar). Desde ahí viajo con destino final Bangalore (India), donde llegaré hacia aproximadamente las 2:00 de la mañana. Tengo entendido que allí me recogerá un señor muy majo de la Fundación que me llevará hasta la base de RDT (Rural Development Trust), un viaje en coche de aproximadamente 3 horas. Es más o menos como si llegases a Madrid a las 2:00 de la mañana y de ahí tuvieran que llevarte a Valencia en coche. La única diferencia, es que podrías dormir esas tres horas sin tener que escuchar una orquesta de cláxones a tu alrededor, que es lo primero que te ofrece el panorama acústico en la India..

Bueno, a pesar de todos los nervios y mezcla de emociones, e independientemente de cómo sea el viaje… Algo me dice que todo irá bien. Y que en tan solo un día, sin saber muy bien cómo ni por qué, me despertaré en ese país de color naranja del  mapamundi que cuelga con chinchetas de mi pared de gotelé…

Me despido compartiéndote una cita que me ha acompañado siempre en todos los viajes desde que viajé sola por primera vez a Inglaterra para vivir allí seis meses, con 18 años. Una perla de oro que me regalaron. ¡Deseadme buena suerte!

“… No hay existencia propiamente humana ni desarrollo sin crisis y cambio. Acobardarte ante lo nuevo desconocido, aferrarte a lo que es -simplemente porque es- limita y empobrece tu vida. Sacúdete el espíritu de cobardía. El cambio es bueno porque libera la vida del sopor y la pone ante más vida…”

Alenar, Emmanuel Buch

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Otras veces a lo mejor te habría dicho que no hay motivo para tener esos miedos, pero a quién voy a engañar, ahora mismo sé perfectamente cómo te sientes xD. Aun así, estoy segura de que todo irá bien y el jueves despertarás en el país naranja debajo de tu mosquitera gigante 😉

    Love you and love your blog! ❤

    Me gusta

  2. Angel dice:

    Pues aunque parezca mentira, creo que este volverá a ser el primer comentario a tu post.

    Y no te diré manda nuevo, pues tú te lo has dicho todo y tienes todas las herramientas necesarias para superar ese miedo. Solo, que Sara y yo te tenemos en nuestra lista de oración y esperamos que te liberes del sopor y te pongas ante más vida.

    Un abrazo muy grande y que Dios te bendiga Consu.

    Buen viaje.

    Me gusta

    1. konsufdezag dice:

      ¡Muchas gracias, Ángel! Tus comentarios son geniales!

      Me gusta

  3. Anónima feliz dice:

    hola otra vez! me encanta lo que compartes! que feliz sooy! :))
    al clicar en “un viaje inolvidable” y llevarme a otro de tus blogs he muerto de amor ! No paro de leer jejjejeejej

    Me gusta

    1. konsufdezag dice:

      Ayyy ese blog está un poco anticuao ya! Pero es bonito releerlo de vez en cuando y pensar, por un lado qué sabia era y por otro qué boba era jaja

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s