Capítulo 10: Un poco de tristeza, valentía e Instagram.

“Tienes una opción en este mundo, creo, acerca de cómo contar las historias tristes. Y hemos decidido la opción divertida…”

The fault in our stars, John Green

Es difícil hablar de estas ultimas semanas. Es difícil intentar resumir lo que supuso volver a España, despedirme de los pocos amigos que pude, vaciar mi habitación, ver vacía mi habitación… Pasar siete días en la playa con mi familia después de años de no irnos de vacaciones todos juntos. Es difícil explicar que fue difícil. Y es que esta vez no es que me fuera a la India, es que VOLVÍA a la India, era simplemente un sentimiento muy distinto a las otras dos veces. En un momento me puse la radio en el avión, y el simple hecho de escuchar las voces estridentemente agudas de una india cantando a dúo con otro indio al ritmo de tambores y otros instrumentos que soy incapaz de identificar, me deprimió muchísimo. Ya no era algo nuevo y emocionante, era conocido, era familiar y a la vez seguía sin entender absolutamente nada de lo que cantaban aquellas voces. Como que ya me sé de que va, porque ya me he acostumbrado a escucharlo, pero realmente por mucho que me acostumbre nunca podré entenderlo, nunca podré entender lo que dicen, ni si quiera  identificar el dialecto. No es familiar pero a la vez tampoco es extraño. Como mi relación con la India misma.

Aterricé en Bangalore a las 4:00 de la mañana. El vuelo había ido bien hasta que me dieron la desagradable sorpresa de que mi maleta no había llegado conmigo. El indio que me atendió y me ayudó a rellenar todo el papeleo para que me enviaran la maleta a casa tenía mi edad e intentaba hacerse mi amigo, o flirtear conmigo, no estoy segura, pero el caso es que empezó a hacerse el encantador y a hablarme de lo increíble que era el fútbol en España, y a nombrarme todos los jugadores españoles que conocía, lo cual me deprimió aún más. Estaba cansada y triste pensando en todas las cosas que había en mi maleta de las que no podría disfrutar durante los próximos días, y también pensando en que al día siguiente probablemente me encontraría con un whatssap de ese tío solo porque se aprovecharía de que había tenido que escribir mi número de teléfono en la hoja de reclamación. Pensé en si flirtear con clientes contaría como algún tipo de negligencia profesional, pero luego pensé que intentar ligar con alguien hablando de Cristiano Ronaldo y Messi era tan patético que casi mejor simplemente bloquearle y olvidar que después de tan solo cinco minutos de conversación me había invitado a pasar las vacaciones en Kerala con su familia. 

Como era de noche, decidí pagar a un conductor para que me llevara a casa. El conductor no hablaba bien inglés, un detalle importante cuando quieres que alguien te lleve a tu casa sin saber explicar muy bien dónde vives. No me sorprendió, por esa razón, que cuando llegamos al que se suponía que era mi destino fuera incapaz de reconocerlo. Así que eran las 5:00 de la mañana y ahí estaba, dando vueltas en coche por Bangalore con un señor que no conocía y que no hablaba inglés, y te prometo que todavía no sé cómo pero fui capaz, por medio de señas y vagas indicaciones de todas las cosas que recordaba que rodeaban aquel barrio en Sagayapuram que solo había visitado una vez, de guiarnos hasta la que será mi casa durante.. no sé. Lo que sé es que aquello tuvo que haber sido pura inspiración divina. Por supuesto el hombre quería cobrarme más por haberle hecho dar vueltas, y por supuesto yo no quería pagarle más por haberme hecho dar vueltas. Así que creo que se fue enfadado conmigo. Lo cual me puso aún más triste, porque no me gusta que la gente se enfade conmigo.

Llegar a casa de madrugada, encender la luz y ver mi habitación fue otro de los momentos mas extraños e incómodos de mi vida. Lo primero en lo que reparó mi vista fue en un cuadro gigante del dios Shiva colgado despampanante al lado de mi cama. No pude evitar que me vinieran a la mente gente que conozco que no habrían tardado ni medio segundo en descolgar el cuadro y “reprenderlo”, por si tenía demonios o por si “abría puertas”. El caso es que aquel pensamiento me terminó de deprimir del todo, y me puse a llorar sentada en la cama pensando en que iba a dormir en una habitación poseída por el dios elefante, en que no sabía cuándo llegaría mi maleta, en que me acababa de mudar a la India y estaba sola, y en que no sabía por qué exactamente estaba ahí ni por cuánto tiempo, y me planteé realmente la posibilidad de que me estaba volviendo loca, o si no lo estaba ya, cuánto tardaría…

Me acurruqué con una manta y me di cuenta de que lo que me pasaba es que tenía miedo. Y no tenía sentido plantearme si tenía motivos racionales para tenerlos, ni si quiera era realmente capaz de identificarlos, pero el caso es que los tenía. De repente me empezaron a acribillar todas esas preguntas que había estado ignorando hasta entonces, o que simplemente no había tenido tiempo de procesar y reparar en ellas hasta que no me había encontrado sola en el silencio del culo del mundo.  ¿Y si no soy feliz aquí? ¿Pero era feliz allí? ¿Pero qué es ser feliz..? ¿Y si me agobio en el cole? Soy la única extranjera, soy la nueva, la blanca, las clases ya han empezado, ¿y si no me adapto al ritmo? ¿Y si me siento incómoda? ¿Y qué voy a comer mañana?? ¿Y que me pongo? MIERDA, ¿QUÉ ME PONGO?? Ostras, que tengo toda mi ropa en la maleta. Vale que no cunda el pánico, tengo.. eh.. tengo.. he venido con un.. un, un chandal, y.. MIERDA, MIERDA, Dios, POR QUÉ SIEMPRE VIAJO EN CHANDAL, y encima chandal y punjabi, genial voy a aparecer el primer día en el cole con un freaking pijama. No tengo nada que ponerme.. uf, ¿y si no hay comida? En un momento se me pasó por la mente que, si ser cobarde no me saliera tan caro, pagaría otro taxi al aeropuerto, y seguidamente otro avión a España, y me acurrucaría en la cama que ya no era mi cama y en la habitación que había dejado vacía, y sería la persona más feliz del mundo porque al día siguiente me despertaría otra vez en mi zona de comfort, y todo habría sido un sueño. Y tomaría café, en el salón, y esperaría a que se despertase mi sobrino y le daría un beso. Y les diría a todos: ¡Sorpresa! ¡Soy una cobarde y he decidido volver a casa, pero me da igual porque hay donuts y la vida aquí en España es maravillosa..! 

Entonces tuve un flashback al que mi mente suele recurrir cuando estoy en situaciones de estrés, y es de aquel día cuando estaba en 5to de primaria y tuve mi primera crisis de ansiedad, y estaba llorando en mi cama sin saber exactamente por qué estaba llorando (¿los exámenes? ni si quiera recuerdo qué leches me estresaba tanto con 10 años). El caso es que mi madre vino, y se sentó a los pies de la cama, y me empezó a recitar un pasaje en la Biblia de Mateo 6: Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta… Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos.. Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos? Porque vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas…”

Recuerdo que aquel día soñé con la nieve, y sentí paz, sentí que no pasaba nada y que todo iba bien porque, por muy mal que fueran las cosas, por muy agobiante que pudiera ser todo… Aquel invierno iríamos a la nieve. Y el pensar en la nieve y en Mateo 6 tuvo por alguna razón un efecto terapéutico en ese momento.

Mi primera noche en Bangalore fue dura. Me desperté de un sueño en el que amanecía aquí, en Gospel Street, pero mi familia estaba en el salón desayunando café y donuts de Granier. Y de repente abríamos la puerta, y sorpresa, esta ciudad de la India que no ha conocido el frío estaba cubierta por una enorme capa de nieve..

***

Quiero decir una cosa:  no he relatado las cosas así por ser dramática, aunque todo haya sonado un poco dramático. Estoy bien, mi maleta llego a los dos días durante los cuales me vestí con ropa que me dejaron mis compis de piso que son muy majas, y en general estoy contenta de estar aquí. Pero quería reflejar de la manera más fiel posible cómo me sentí hace poco más de una semana, porque en el futuro quiero recordarlo tal y como fue. Sin filtros y sin #newroom #happy #india #newseason, ese tipo de cosas. También porque sé que me servirá en otros momentos de mi vida, como lo es ahora el releer cómo fue mi primer día en RDT y sentir que es normal estar asustada al principio de una nueva etapa..

Quiero también decir que la soledad que he sentido los primeros días me ha llevado a varias cosas: la primera, a sentirme agradecida por todo lo que tengo, y que sigo teniendo aunque ahora este lejos, especialmente por mi familia. Y por los amigos que habéis estado ahí presentes aún sin estar fisicamente, en medio de la locura que es mi vida ahora mismo, y por quererme, apoyarme y haceros llegar, acompañándome en este proceso. Por formar parte de este recuerdo, aunque sea a través de notas de voz por whatssap. Es la caña que te quieran así, gratuitamente.

Otro de los efectos secundarios de sentirte sola y que has desaparecido del mapa es hacerte una cuenta de Instagram para sentir que sigues conectada al resto del mundo y que tu vida es un poco normal, aunque no lo sea, y aunque vaya en contra de todos tus principios de, como diría mi hermano, “hacerte la guay”.  Sí, supongo que la soledad me ha llevado a dejar de hacerme la guay, de dejar por un rato el “postureo-anti-postureo”, y de encontrar en este mundo virtual de vanidad y superficialidad una ventana donde procesar algunas cosas que veo, pienso, que siento y que ARGH necesito expresar, y que la gente sepa que vivo en India, y que digan que les gusta aunque realmente no les importe demasiado. Sí, supongo que voy a ceder por un tiempo a ese chute de reconocimiento social porque soy humana y porque quiero conectarme con otros seres humanos, PERO quiero que sepáis que lo hago porque me siento sola. Bueno, y también porque sé que a algunas personas sí que le interesan genuinamente mis vivencias y mis rayadas, pero tienen algo así como una vida interesante y sospecho que enfrentarse  a estas entradas tan largas les puede resultar un poco infumable. “¡Consu, lo siento pero todavía voy por el capítulo 4..!!! ¡Pero te sigo!!”. Creo que gente que ha llegado al capítulo 4 se merece una versión exprés de “la ciudad del infinito”, donde puedes  encontrar cosas random de mi vida en la India, como esta:

Y por último, quiero decir que aunque puedes pensar que es así, no he escrito nada de esto para que me digas que soy valiente, que es un comentario que recibo muy a menudo. Todavía no sabría decirte muy bien si lo que estoy haciendo exige mas insensatez que valentía, aunque reconozco que algunos días salgo a la calle y pienso que SÍ, definitivamente o soy muy valiente o estoy muy loca. Pero al final, la vida nos lleva a cada uno, y que la vida me lleve a mi a la India no me hace más valiente que cualquier otra persona que, dejándose llevar de la misma forma por la vida y por el deber, se encuentra en otro contexto algo menos extravagante y viviendo con menos animales (¿?). El caso es que una vez leí algo que decía que “el aplauso fácil es un veneno”.. y a veces siento que cuando la gente me dice que soy valiente por el simple hecho de estar en la India, me envenena sin querer. A ver, que me he venido aquí porque he querido y trabajo en un colegio internacional que está genial, y que llevo un nivel de vida muy por encima del que lleva la mayoría de la gente de aquí. Lo que pasa es que toda experiencia nueva, y buena, tiene un precio, y cuando tienes muchas cosas valiosas que dejar atrás, pues es un poco mas difícil de pagar..

Lo siento por la intensidad de esta entrada. Está siendo intenso, que no necesariamente malo. 

Namasté!

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Esther dice:

    No voy a alimentar tu ego… solo voy a decirte que he leído todas tus entradas y me encanta seguirte…!!

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    1. konsufdezag dice:

      Muchas gracias Ester!!

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  2. Anónima feliz dice:

    Coooonsuu!! muy orgullosa de ti! de todo lo que cuentas, de verdad que me animan mucho tus entradas y para mi eres una campeona! Solo te escribo para que sepas que sigo aquí y que animo con todo!
    PD: TIENES INSTAGRAM!!! YUPIIIII !! ya sabes que tienes una seguidora mas! 🙂

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  3. JCABURR dice:

    No sé cómo llegué acá, pero llegué. Y me alegro! Me gusta que escribas las cosas como son. Los cambios en la vida, y más de este tipo, son duros… pero valen la pena. Son estos momentos en los que sólo la mano de Dios puede traer esa paz inexplicable que se siente cuando llegamos al límite de nosotros mismos; cuando ‘tocamos fondo’. Y es recién ahí, cuando Dios empieza a mostrarse más y más. Que lo disfrutes mucho, Consu. Dios está con vos hagas lo que hagas y donde quiera que vayas.

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