Capítulo 16: “¿Hay alguien ahí…?” (¡Cumpleblog!)

He conseguido embarcarme en la turbulenta y a la vez silenciosa travesía que recorren las palabras que llegan desde mi experiencia hasta el corazón de las personas. Y ese viaje… oh, ¡ese viaje sí que es una aventura! 

Yo. Hace cinco minutos. En esta entrada. Sí, me he citado a mi misma.

Antes de ayer me saltó una notificación en Facebook que me decía que hace un año publiqué la primera entrada en mi blog: “Capítulo 1: Facebook y mi enfado con el mundo”. Eso significa que antes de ayer fue algo así como el cumpleaños de mi blog.

¡Feliz cumpleblog, “La ciudad del infinito”! 🙂

Hace una semana llegué a España, estoy disfrutando de tres semanas maravillosas de vacaciones en las que me he pegado a mis hermanos como una sanguijuela, intentando succionar de ellos todo el tiempo, todas las carcajadas, todas las conversaciones posibles para que me duren hasta Dios sabe cuándo nos volveremos a ver. También estoy comiendo y saboreando la comida de mi madre como si no tuviese fondo en mi estómago, estoy yéndome de tapeo con amigos que hace un montón de tiempo que no veo, paseando por las (de repente) increíblemente anchas y silenciosas calles de Madrid, en las que me da la sensación de que todo el mundo camina a su bola, mirando el teléfono o  algún punto perdido en el infinito, como queriendo evitar que su mirada se choque accidentalmente con la de algún otro transeúnte…

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Se me hace raro pensar que hace un año estaba exactamente donde estoy ahora: sentada en el sofá blanco de mi casa, con un café cuidadosamente posado sobre el libro de “La revolución silenciosa” (libro que hace un año me llevó a la India, y que ahora mismo me hace las veces de posa-vasos),  escribiendo una entrada ambigua en un blog que no sabía exactamente para qué, o para quién lo escribía…

Y no puedo evitar sentarme para reflexionar, y preguntarme a mi misma: ¿lo sé ya? ¿sé ya para qué, o para quién escribo..? 

Reflexión #1: Para QUIÉN escribo:

¿Hola? ¿Hay alguien ahí…? ¿Sí? ¿Quién eres..?

Creo que todos los blogueros en algún momento luchamos contra el mismo complejo: ¿quién nos lee? ¿para quién dedicamos horas (no sé los demás, pero en mi caso sí,  muchas veces son horas) retocando lo que escribimos, haciendo malabares con las palabras para intentar que suenen y lleguen de una forma o de otra? ¿para quién buscamos ser entendidos, cuestionados? ¿para quién intentamos ser excelentes en nuestras entradas…?

En mi caso, aunque este blog lo empecé escribiendo para mi (y esto es cierto, aunque suene muy a lo típico que se dice), como un espacio en el que podía procesar y expresar “en voz alta” ciertas cosas que sentía cuando decidí embarcarme en esta aventura, me he dado cuenta a lo largo de este año de que sí, hay otras personas, aunque no son muchas,  que no solo leen mi blog, si no que han reconocido a través de comentarios (públicos o privados) que la lectura de mi blog les ha afectado en algún momento de alguna manera. No necesariamente siempre para bien. No necesariamente para mal, tampoco. Para mi lo tremendamente interesante de recibir comentarios es darme cuenta de que algo que escribo puede llegarle a una persona de una forma, y a otra le llega de una forma totalmente distinta.. pero llega. Y en ese sentido, me hace feliz saber que, en ocasiones, he conseguido viajar mucho más lejos que a la India. He conseguido embarcarme en la turbulenta y a la vez silenciosa travesía que recorren las palabras que llegan desde mi experiencia hasta el corazón de las personas. Y ese viaje, oh.. ¡ese viaje sí que es una aventura! (qué bonito ma’ quedao, voy a ponerlo como cita de cabecera aunque lo haya escrito yo).

¿Para quién escribo, pues? Pues para ti, que al leerme me haces formar parte de ese viaje. Pero tengo que confesarte que a veces me pueden las ganas de conocerte. De gritar por escrito: ¿Hay alguien ahí…??, de decirte: Venga, muéstrate ¿Quién eres?? ¿Por qué me lees? ¿Qué buscas? ¿Cómo has llegado a este blog de un añito,  lleno de telarañas y divagaciones de una casi-adulta? ¿Qué te produce, qué te inspira..? Luego reflexiono un instante, y me doy cuenta de que quizá sea ese mismo factor de reserva y anonimato, ese silencio mediático lo que quizá haga de mi blog un lugar seguro. Un lugar secreto al que puedes llegar para conocerme un poco más, si te asusta preguntarme cosas. O en el que te puedes conocer mejor, si lo que te asusta es preguntarte cosas…

Reflexión #2: Para QUÉ escribo:

En esta sí que reconozco que me surgen muchas más dudas. Porque si escribo para ti, y no sé quién eres, me cuesta muchísimo escribir para identificarme contigo. Puedes pensar que es una tontería, pero te doy un ejemplo: Yo escribo en español, y a veces uso expresiones muy castellanas (o muy madrileñas), y de repente miro las visitas del blog y me doy cuenta de que la mitad de mis lectores son de Sudamérica, y me hace pensar que qué guay, qué chévere, qué bárbaro, qué copado todo, pero… ¿¿Quién coñ…caraj… me lee y me entiende,  a qué público me dirijo?? ¿Cómo escribir para ti, si no sé quién eres…?

Sí, quizás debería empezar por filtrar ciertas expresiones como “coñ..” o “caraj..”. Solo por si acaso (abuela, ¿estás ahí..??)

Y es que vamos a reconocer las cosas como son: este no es un blog de viajes. No, no lo es, no lo es ni aunque mi Instagram lleno de fotos de mis paseos por este país mágico quiera aparentar a veces que lo es. Es cierto que a veces he pensado que igual es lo que tendría más sentido que fuera, ya que estoy en la India y tendría sentido escribir sobre la India y mi vida aquí, y no sobre si los perros van al cielo o al infierno, o sobre si el ser humano es libre o no es libre. Sí, supongo que este blog tendría potencial de ser un gran blog si lo usara como un blog de viajes, pero desgraciadamente tengo muy mala intuición comercial para esas cosas… aunque permíteme desviar tu atención a la manera tan sutil y perspicaz con la que te acabo de colar mi “insta” hace exactamente seis líneas, NO SÉ, QUIZÁ PARA TENER MÁS #FOLLOWERS Y SER MÁS #TRENDING (no sé si lo he dicho bien, por favor, algún experto en traducción e interpretación de socialmedia-language me traduzca), quizás no tenga tan mala intuición comercial/publicitaria/mensajes subliminales al fin y al cabo, ehh, EHH..??

Uy, ¿qué ha sido eso? En fin. Continuemos… (miedito)

Por otro lado, tampoco es un blog de filosofía, ni de teología, ni de espiritualidad. Porque realmente mis entradas no tienen títulos como: “¿Van los perros al cielo o al infierno?”, o “¿Somos libres los seres humanos?”, ni es tampoco el propósito de este blog divagar sobre cuestiones tales (aunque reconozco que me gusta leer este tipo de cosas, no sé por qué). No, definitivamente no es un blog de grandes reflexiones ni un lugar para encontrar iluminación para las grandes preguntas de la vida.

Entonces.. ¿para qué es este blog? ¿para qué escribo?

Supongo que la respuesta más sencilla sería que escribo para contar una experiencia. Pero eso, a la vez, me lleva a preguntas más complejas: ¿qué experiencia? ¿mi experiencia como profesora? ¿como extranjera? ¿mi experiencia con la cultura?, ¿con el inglés?, ¿mi experiencia con la fe…? Y entonces se me abre un abanico entero de posibilidades. Y me doy cuenta de que, después de un año, quizás ya vaya siendo hora de definirme un poco como bloguera, lo que me enfrenta a la más aterradora de las preguntas:

¿Qué es realmente lo que quiero contar aquí?

Y yo, que en algún momento dije que escribía para ti, te invito a que me ayudes a pensar, y hagamos de esto una reflexión colaborativa. Quizá puedas ayudarme contestando tú a otra pregunta:

¿Qué es realmente lo que quieres leer aquí?

Espero tu respuesta. Solo si quieres. Pero piensa que este baby-blog acaba de cumplir un añito, y sería un poco feo irte de la fiesta sin hacerle ningún regalo 😉

Namasté, ¡y que la Providencia te acompañe!

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¡No solo mi blog cumple años!  La semana pasada me organizaron una pequeña fiesta sorpresa por mis 25, en mi iglesia, en Madrid.  ¡Gracias a todos por las felicitaciones!

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Esperándote en Invernalia dice:

    Pues yo no se por qué escribes, pero una cosa te digo, te leo y es como volver a Madrid, volver a esas conversaciones entre nosotras, sin pelos en la lengua. Cada una anclada en sus creencias (o carencia de ellas), pero aprendiendo todo y más sobre la otra. Te leo y es como si no estuviéramos cada una en una punta del universo. Puede que no comente siempre, pero siempre te leo.
    Un beso
    Tu lectora silenciosa.

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  2. Esther C de Morris dice:

    Escribes para mí que ni nos conocemos! Te cuento que entré por curiosidad ya que conosco a tus padres nas por oidas que en persona. Si conosco a tus abuelos de Olavarria, mi esposo es primo de tu abuela Betty y soy cuñada de Muiguel A Darino. Bueno hecha la presentación sabes por lo menos de una para quien escribes… me encanta y creo te he mandado un comentario donde decia que ne encanta lo que y como lo escribes! Eres muy valiente viviendo esta aventura te felicito y aliento a que sigas siempre con tus ideales y algún día encontraras las repuestas que buscas! Te imagino libre inquieta y tienes valor y muchas pilas!! Sigue adelante, se fiel y no pierdas la meta, un abrazo!

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  3. Merche dice:

    Hola Consu, creo que no me conoces, pero yo a ti siiiiii, je,je. sobre todo a través de tus padres, de tu blog, de creo que una vez te vi en persona.
    Animarte a seguir escribiendo….me encanta cómo te expresas y provocas una reacción en mi interior, a veces de risa, a veces de reflexión, otras quizás de no entenderte, pero no importa, es parte. Sigue contando lo que vives, lo que sientes, porque muchas veces los que te leemos nos sentimos identificados y es una sensación muy buena.
    Un abrazo y que continue la aventura.

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  4. Bueno, ahora en serio (tan en serio que te lo pongo aquí en vez de en Facebook =P jaja). Te leo porque quiero saber de tu vida, obviamente, pero también porque la lectura de tu blog me desafía y realmente me cambia un poquito con cada entrada… Porque siempre vas más allá de tu zona de confort en lo que piensas y escribes, porque eres honesta y vulnerable, y eso es muy inspirador para las personas como yo, que nos lo pensamos tres, cuatro y doscientas veces antes de decir cosas incómodas. Y también te leo porque escribes de maravilla y me caes fatal xDDD jaja, en serio, desde tu primer capítulo “Facebook y mi enfado con el mundo” quedé enganchada al blog, y creo que me habría enganchado igualmente aunque fueras una desconocida.

    Y ya que nos preguntas qué queremos leer por aquí, me aprovecho y pido: ¡¡más poemas!! 😉

    Love you!! ❤

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  5. M. dice:

    Llego un poco tarde pero llego.
    Te leo porque te echo de menos. A ti, como amiga física y a ti como amiga espiritual. Echo de menos nuestras conversaciones de rayadas mentales y aquí, las encuentro. Y encuentro la excusa perfecta para escribirte y volver a tener esas conversaciones.
    Te leo porque yo estoy encerrada en la monotonía y tú me sacas de ella. Al igual que me sacas una sonrisa.
    Te quiero!!

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